A mi no me legan los problemas como gotitas en una gotera, donde puedes tapar la gotera o arreglar el techo. A mi me llueven como granizos (no creo necesario explicar metafóricamente esto último).
Me gustaría ser más valiente, como la Ali o Erendis; que pueden reconocer abiertamente lo que les pasa, aunque sea a través de un blog; desahogarme, poner algo triste cuando así me sienta o al revés. Y mientras escribo busco excusas para distraerme, pero sé que debo hacerlo. Quizá no me convierta en una mejor persona por eso, sin embargo es algo que en cierta y pequeña parte podría ayudarme.
Hace un mes y medio aproximadamente, me diagnosticaron un Síndrome de Dolor Miofacial en el cuello. Es complicado, ya que tengo dos discos verticales abiertos en esa zona, donde los nervios están expuestos. Ha sido complejo, aceptar que debes cuidarte por algo que sólo a las personas mayores es probable que le de (y yo cumplí 24 años hace dos días). No puedo estar más de media hora en la misma posición, ni leer largas horas como tanto me gusta por que aunque no me duela en el minuto, me afectará gravemente después.
Hay días en que quiero tirar la toalla. Me da miedo salir de mi casa, pero ya dentro de unas semanas debo hacerlo. Me aterroriza el sólo pensar que me de algo. Recuerdo hace un par de años cuando la vesícula casi me explotó y me daba miedo comer. Ya tenia algo malo relacionado con eso antes y ese miedo agravó mi situación. No quiero que me vuelva a pasar.
Tener miedo es malo, me lleva a cometer errores; y lo peor de todo es que son bastante inconscientes. Luego de un par de semanas después del diagnóstico del cuello, me pillaron en una recaída, me dieron un ultimátum.
He pasado los días acá, intentando hacer cosas productivas, como avanzar en mi memoria, pero no me da. Sólo me resulta cómodo estar durmiendo donde sé que por lo menos en dos horas no tendré que estar preocupandome del cuello, que si lo que me dieron de comer no me hará inflarme como un globo, que ya lo que veo no se puede cambiar, etc.
Y pucha que duele, sobre todo cuando hay gente que te ama a tu lado y tu pareces un mueble.
Pero hay días como hoy en que de verdad tengo ganas de hacer más cosas, no esconder todo detrás de una sonrisa, abrirme más y poder decir lo que siento; no ser una piedra ni querer morir porque mi vida es el monotonismo vivo. Sólo sucede que no encuentro la forma de arreglarla, ya que la mayoría de las personas a mi alrededor están en las mismas o peor.
Sólo queda seguir aprendiendo cosas como estas, tener el valor de decirlas, aunque sea por aquí y nadie las lea.